Diez reflexiones para valorar nuestra práctica espiritual Hay diez cosas en las que quienes que han renunciado deberían reflexionar una y otra vez. ¿Cuáles son estas diez? 1. No estoy ya viviendo de acuerdo a metas y valores mundanos. Esto debe ser reflexionado una y otra vez por alguien que ha renunciado. 2. Mi propia vida está siendo apoyada por la generosidad de otros. Esto debe ser reflexionado una y otra vez por alguien que ha renunciado. 3. Tengo que esforzarme a abandonar mis viejos hábitos. Esto debe ser reflexionado una y otra vez por alguien que ha renunciado. 4. ¿Algún arrepentimiento…
"Cinco cosas que conducen a la madurez de la mente" Sutta de Meghiya del canon pali Meghiya, el asistente del Buda, no sigue sus consejos y no tiene mucho éxito con su meditación. Esto he oído: en cierta ocasión, el Señor permanecía en Calika, en el cerro de Calika. En aquellos días, el venerable Meghiya era el asistente del Señor. Entonces el venerable Meghiya se aproximó al Señor, se postró, se colocó a un lado y dijo:- Reverenciado Señor, deseo ir a Jantu, la aldea, a mendigar la comida.-Haz ahora, Meghiya, lo que pienses que es hora de hacer. Entonces el venerable…
[La felicidad del rey Bhaddiya. La vida del rey y del monje. El hombre es superior a los dioses ] Así he oído. En un momento, el Bhagavant se estaba quedando en Anupiya en el bosque da Mangos. En ese momento, el Venerable Bhaddiya, el hijo de Kaligodha, al adentrarse en el bosque al pie de un árbol o en un lugar solitario, constantemente decía: "¡Ah, qué felicidad! ¡Ah, qué felicidad!" Varios monjes escucharon al Venerable Bhaddiya... pronunciar constantemente: "¡Ah, qué felicidad! ¡Ah, qué felicidad!" y les vino el pensamiento: "Sin duda, amigo, el Venerable Bhaddiya, el hijo de Kaligodha, está insatisfecho…
Algunos discípulos de Buda están discutiendo dándose a las riñas y a las peleas. El decide intervenir. Esto he oído: En cierta ocasión el Bienaventurado residía en Kosambi en el parque de Ghosita. Entonces en aquella ocasión los bikkhus de Kosambi se habían dado a las riñas y a las peleas y estaban hundidos en disputas, hiriéndose mutuamente con dagas verbales. No podían convencerse los unos a los otros, ni ser convencidos por otros; no podían persuadirse los unos a los otros ni ser persuadidos por otros. Entonces cierto bikkhu fue al Bienaventurado y tras rendirle honores, se sentó a un lado…