Metta Sutta (Karaniya-metta Sutta) del Canón Pali Cómo debe obrar aquél que es capaz de lo saludable para ganar el estado de sosiego, es así: debe ser hábil, íntegro, sincero y sin orgullo,afable, apacible y muy contento,fácilmente satisfecho y no envueltoen excesiva actividad, y frugal en su modo de vidacon los sentidos en calma, inteligente y no osado,sin ser mezquino cuando esté con otros,absteniéndose de seguir los caminos que los sabios censurany teniendo siempre presente este pensamiento: «Que todos los seres vivan felices y libres de todo dañoy que sus corazones se regocijen en su interior.Todo lo que existe con respiración de…
Diez reflexiones para valorar nuestra práctica espiritual Hay diez cosas en las que quienes que han renunciado deberían reflexionar una y otra vez. ¿Cuáles son estas diez? 1. No estoy ya viviendo de acuerdo a metas y valores mundanos. Esto debe ser reflexionado una y otra vez por alguien que ha renunciado. 2. Mi propia vida está siendo apoyada por la generosidad de otros. Esto debe ser reflexionado una y otra vez por alguien que ha renunciado. 3. Tengo que esforzarme a abandonar mis viejos hábitos. Esto debe ser reflexionado una y otra vez por alguien que ha renunciado. 4. ¿Algún arrepentimiento…
"Cinco cosas que conducen a la madurez de la mente" Sutta de Meghiya del canon pali Meghiya, el asistente del Buda, no sigue sus consejos y no tiene mucho éxito con su meditación. Esto he oído: en cierta ocasión, el Señor permanecía en Calika, en el cerro de Calika. En aquellos días, el venerable Meghiya era el asistente del Señor. Entonces el venerable Meghiya se aproximó al Señor, se postró, se colocó a un lado y dijo:- Reverenciado Señor, deseo ir a Jantu, la aldea, a mendigar la comida.-Haz ahora, Meghiya, lo que pienses que es hora de hacer. Entonces el venerable…
[La felicidad del rey Bhaddiya. La vida del rey y del monje. El hombre es superior a los dioses ] Así he oído. En un momento, el Bhagavant se estaba quedando en Anupiya en el bosque da Mangos. En ese momento, el Venerable Bhaddiya, el hijo de Kaligodha, al adentrarse en el bosque al pie de un árbol o en un lugar solitario, constantemente decía: "¡Ah, qué felicidad! ¡Ah, qué felicidad!" Varios monjes escucharon al Venerable Bhaddiya... pronunciar constantemente: "¡Ah, qué felicidad! ¡Ah, qué felicidad!" y les vino el pensamiento: "Sin duda, amigo, el Venerable Bhaddiya, el hijo de Kaligodha, está insatisfecho…